Desigualdad de género y salud mental en tiempos de pandemia

Por Florencia Borrescio-Higa (Universidad Adolfo Ibañez, Chile) y Patricio Valenzuela (Universidad de los Andes, Chile).

La pandemia del COVID-19 ha significado no solamente una emergencia sanitaria global y una grave crisis económica, sino que también ha tenido un costo psicológico desmesurado. Diversos estudios han mostrado evidencia sobre el aumento en la prevalencia de síntomas de depresión, ansiedad, estrés y estrés post-traumático en diversos países desde los primeros meses de la pandemia. También se ha observado que algunos grupos de la población han sido más vulnerables a los efectos de la pandemia. En particular, muchos de estos estudios apuntan a una diferencia de género, señalando que es más probable que las mujeres presenten este tipo de síntomas. Una de las causas es que la pandemia ha tenido un impacto mayor en sectores económicos donde el empleo femenino es más prevalente, como los sectores de hospitalidad y retail. Esto llevó a mayores tasas de desempleo, caída de ingresos, y salida del mercado laboral para las mujeres, en relación a los hombres. Otra causa importante se relaciona con un aumento en el tiempo dedicado a tareas domésticas y de cuidado, asociadas a las cuarentenas y al cierre de escuelas, que recayeron en mayor medida en las mujeres.

En un trabajo* recientemente publicado junto a Patricio Valenzuela, utilizamos datos de Chile para estudiar el deterioro de la salud mental de mujeres y hombres adultos a raíz de la pandemia. La encuesta “Vida en Pandemia” se llevó a cabo durante julio del año 2020 y se entrevistó a 2,545 adultos a lo largo de todo el país. Los datos nos permiten enfocar el análisis en los primeros meses de la pandemia, cuando los niveles de confinamiento eran muy altos. Nuestros resultados muestran que las mujeres reportan peores niveles de salud mental y bienestar psicológico en comparación a los hombres, incluso controlando por el nivel de ingreso previo a la pandemia, el nivel de educación, la edad, y la presencia de niños pequeños en el hogar. Esto presenta un panorama preocupante en vista de una vulnerabilidad acumulada, ya que existían disparidades de género en salud mental previo a la pandemia. Datos a nivel nacional del 2017 muestran que la prevalencia de síntomas depresivos era de 22.5 por ciento entre las mujeres, y 12.9 entre los hombres.

Adicionalmente, la probabilidad de tener un nuevo diagnóstico (durante la pandemia) asociado a un problema de salud mental también es mayor para las mujeres, así como la probabilidad de seguir un tratamiento y el consumo de psicofármacos. Sin embargo, es importante recalcar que la utilización de servicios de salud en Chile es relativamente baja. Solamente el 5 por ciento de las mujeres y menos del 3 por ciento de los hombres que respondieron la encuesta reportaron haber tenido un diagnóstico o tratamiento asociados a un problema de salud mental. Estas cifras apuntan a una barrera al acceso a servicios de salud mental, posiblemente asociadas a las cuarentenas estrictas, al costo, y al tiempo de ajuste a la telemedicina.

El deterioro de la salud mental y del bienestar, así como también los problemas relacionados al sueño están relacionados a la fragilidad económica de las mujeres en Chile. Comparando mujeres y hombres que estaban empleados previo a la pandemia, encontramos que las mujeres han perdido más sus empleos y han experimentado más frecuentemente caídas en su ingreso. En otras palabras, y consistente con la experiencia en otros países, la crisis económica afectó en mayor manera el empleo y el ingreso de las mujeres. Esto se suma al aumento en la presión por las tareas del hogar, y el cuidado y educación de niños pequeños asociados al cierre de las escuelas. Estas tareas también recayeron en las mujeres en mayor medida.

En conclusión, nuestro estudio muestra un panorama general de las diferencias de género en el impacto psicológico de la pandemia en Chile. En este contexto, la pandemia intensificó brechas de género ya presentes en la salud mental y en el mercado laboral. Esta disparidad está fuertemente asociada a la mayor fragilidad económica de las mujeres, y al aumento en las tareas en el hogar y cuidado de niños. Estos resultados apuntan a una acumulación de vulnerabilidades, ya que los roles tradicionalmente asociados a cada género y la fragilidad económica se combinaron creando mayores desafíos para las mujeres durante la pandemia en 2020.

Bajo este panorama, es fundamental desarrollar intervenciones y políticas con enfoque de género que mitiguen el efecto de la pandemia en la situación económica y el bienestar psicológico, y asimismo aumentar el acceso a servicios de salud mental.

 

 

 

* Referencias

 

Borrescio-Higa, F., Valenzuela, P., 2021. Gender Inequality and Mental Health During the COVID-19 Pandemic. Int. J. Public Health 66, 8–12. https://doi.org/10.3389/ijph.2021.1604220