Aprender para vivir: El caso de los exportadores primerizos

La apertura comercial es una fuente importante de ganancias agregadas para la economía y los mecanismos a través de los cuales se materializan estas ganancias son diversos, pero principalmente están asociados con reducciones en el costo de vida y ganancias en productividad que resultan de una reasignación de recursos que permite aprovechar de mejor manera la capacidad productiva de la economía.[1] Son este tipo de ganancias agregadas las que motivaron desde los años ochenta un cambio en la orientación internacional de varios países, principalmente economías en desarrollo, abandonando políticas de sustitución de importaciones a favor de políticas que promovieran las exportaciones y la participación en los mercados internacionales (ver Baghwati [1988]). Desde entonces, un tema de gran preocupación para los hacedores de política es entender cómo se pueden generar aumentos sustanciales en las exportaciones de un país (ver Roberts y Tybout [1997]).

Reformas estructurales implementadas con la intención de promover las exportaciones no siempre han tenido los resultados esperados. Sin embargo, Roberts y Tybout [1997] encuentran que para varios países que pudieron generar un “boom” en sus exportaciones, la contribución de las nuevas empresas exportadoras al crecimiento del volumen total de comercio es fundamental. Así, un pregunta esencial para entender la dinámica de las exportaciones de un país es: ¿cuál es y qué explica el proceso de internacionalización de los exportadores primerizos?

En Cebreros [2016] exploro esta pregunta utilizando datos a nivel empresa para México en el periodo 2000-2007 y determino dos características principales del proceso de evolución de los nuevos exportadores en los mercados internacionales: (1) después del primer año muchas empresas dejan de exportar, pero para aquellas que continúan participando en el mercado de exportación, la tasa de supervivencia, o probabilidad  de continuar exportando de un año a otro, va aumentando conforme la empresa adquiere experiencia como exportadora, y (2) la tasa de crecimiento para las ventas de exportación de estas empresas va disminuyendo conforme van acumulando experiencia en el mercado foráneo.[2]  Así, los datos parecen sugerir un proceso de selección Darwiniano entre los nuevos exportadores: muchos no sobreviven en el mercado foráneo, pero aquellos que sí lo hacen crecen gradualmente hasta consolidar su posición en los mercados internacionales.

¿Qué explica este crecimiento gradual de los nuevos exportadores en los mercados internacionales?  Los resultados de varias encuestas a empresas en distintos países encuentran que información limitada acerca del mercado foráneo es una barrera importante limitando la participación internacional de empresas no-exportadoras y empresas con poco experiencia en los mercados foráneos. Así, en Cebreros [2016], formalizando ideas discutidas en Albornoz et al. [2012], propongo un modelo en donde la evolución de los nuevos exportadores se debe a un proceso gradual de aprendizaje acerca de su potencial de ventas en el mercado foráneo. [3] Para entender el mecanismo del modelo, pensemos en el caso concreto de un productor de tequila que está considerando vender su producto en, por ejemplo, Japón. Este productor enfrenta costos importantes por enviar su producto a Japón, pero además, si nunca ha vendido su producto en ese mercado, enfrenta incertidumbre acerca de qué tanta demanda habrá por su producto. Supongamos que con base en su información actual, este productor envía cien botellas de tequila a Japón pensando que podrá generar ventas con un valor de cinco mil dólares. Una vez que estas cien botellas llegan a su destino se venden generando algún nivel de ventas para el productor. Si el nivel de ventas fue más alto que los cinco mil dólares que anticipaba, el productor infiere que su potencial de ventas en ese mercado es más alto de lo que originalmente pensaba y actualiza sus creencias acerca del mercado potencial que enfrenta en Japón. Por el contrario, si las ventas fueron menores a los cinco mil dólares que originalmente pensaba, el productor infiere que el mercado por tequila en Japón es más débil de lo que creía y actualiza sus creencias en este sentido. Esta nueva información le permite a la empresa decidir en periodos futuros si desea continuar exportando o no, y en caso de seguir exportando si quiere enviar más o menos producto al mercado foráneo.

A lo largo de este proceso de aprendizaje, algunas empresas reciben información que no justifica seguir participando en el mercado de exportación, mientras que otras que mantienen su participación van gradualmente precisando la información que recolectan hasta saber con certeza qué tanta demanda hay por su producto en el mercado foráneo.  En este sentido, aprender tiene un valor para la empresa en sí mismo, ya que aun si la empresa estuviera esperando tener pérdidas por exportar, el valor de la información que se adquiere puede ser suficiente para compensar estas pérdidas. De hecho, esto es lo que encuentro que pasa para las empresas en su primer año de exportación: el valor esperado de las ganancias (ventas menos costos) es negativo, pero se compensa por el valor que se le da al aprendizaje. El valor del aprendizaje radica en que contar con información más precisa acerca del potencial de ventas en el mercado foráneo le permite a la empresa tomar decisiones futuras utilizando mejor información de la que actualmente posee. Una implicación importante de este mecanismo para el diseño de políticas que promueven las exportaciones (ver Lederman et al. [2010]) es que subsidios temporales a los exportadores primerizos pueden tener un impacto de largo plazo sobre el volumen comercial del país, toda vez que estos subsidios les permiten sobrevivir en el mercado de exportación hasta que pueden resolver toda la incertidumbre acerca de su potencial de venta en ese mercado.[4] De esta forma, cuando el subsidio desaparece la empresa continua exportando si ya ha aprendido que exportar es una actividad rentable.  Así, el mecanismo de aprendizaje acerca de la demanda foránea explica de manera adecuada la consolidación gradual de los nuevos exportadores en el mercado de exportación, además de ser consistente con la percepción de estos de que la falta de información acerca de los mercados foráneos representa una barrera importante a la internacionalización de sus actividades.

Dados los riesgos que actualmente enfrenta México derivados de un discurso proteccionista por el actual presidente de Estados Unidos, sería natural preguntarse si el mecanismo de aprendizaje que se estudia en Cebreros [2016] tendría algo qué decirnos acerca de los posibles efectos de una disminución en el acceso a los mercados de América del Norte para las empresas mexicanas. Mayores barreras al comercio directamente implicaría que menos empresas mexicanas encontrarían rentable hacer esa primera incursión en los mercados foráneos, por lo cual menos empresas pasarían por este proceso de aprendizaje que les permite crecer y establecer su presencia en otros mercado además del doméstico. Quizás más interesante, en mi análisis del proceso de internacionalización de las empresas mexicanas también encuentro dos fenómenos adicionales que caracterizan este proceso: (1) el proceso de penetración de nuevos mercados foráneos sigue un proceso secuencial, primero exportando a destinos con menores costos de entrada y gradualmente añadiendo nuevos destinos, y (2) la tasa de crecimiento de las ventas en el primer año de exportación es cada vez más baja con cada destino adicional que añaden las empresas.[5]  Estas dos características adicionales del proceso de internacionalización de las empresas sugiere la posibilidad de que el proceso de aprendizaje de las empresas tiene un componente de aplicación global. Es decir, lo que Tequila Don Julio pudiera aprender acerca de la demanda por su producto en Estados Unidos también es relevante para evaluar su potencial de ventas en Canadá y otros mercados. Es así que un acceso más limitado a los mercados de América del Norte podría representar un obstáculo para la diversificación de las exportaciones de las empresas mexicanas, toda vez que muchas empresas perderían acceso preferencial a grandes mercados que ofrecen mucho potencial de aprendizaje que subsecuentemente podrían haber utilizado para evaluar la rentabilidad de exportar en otros mercados más distantes y difíciles de penetrar. En trabajo futuro espero poder estudiar esta hipótesis con más detalle y así profundizar nuestro conocimiento acerca de las características y determinantes del proceso de internacionalización de las empresas mexicanas.

 

Referencias

  • Albornoz, Facundo. Héctor F. Calvo Pardo, Gregory Corcos y Emanuel Ornelas. (2012). “Sequential Exporting.” Journal of International Economics.
  • Atkin, David. Benjamin Faber y Marco González-Navarro. (2017). “Retail Globalization and Household Welfare: Evidence from Mexico.” Journal of Political Economy (forthcoming).
  • Bhagwati, Jagadish N. (1988). “Export’Promoting Trade Strategy: Issues and Evidence.” The World Bank Research Observer.
  • Cebreros Zurita, Carlos Alfonso. (2016). “Th Rewards of Self-Discovery: Learning and Firm Exporter Dynamics.” Documentos de Investigación del Banco de México.
  • Fernandes, Ana. Caroline Freund y Martha Denisse Pierola. (2015). “Exporter Behavior, Country Size and Stage of Development: Evidence from the Exporter Dynamics Database.” Journal of Development Economics (forthcoming).
  • Foster, Lucia. John C. Haltiwanger, y Chad Syverson. (2008). “The Slow Growth of New Plants: Learning about Demand?” NBER Working paper No. 17853.
  • Lederman, Daniel. Marcelo Olarreaga y Lucy Payton. (2010). “Export-Promotion Agencies: What Works and What Doesn’t.” Journal of Development Economics.
  • Pavcnik, Nina. (2002). “Trade Liberalization, Exit, and Productivity Improvements: Evidence from Chilean Plants.” Review of Economic Studies.
  • Roberts, Mark J. y James R. Tybout. (1997). “What Makes Exports Boom?” Direction in development, The World Bank.

 

 

[1] Por ejemplo, Atkin et al. [2017] encuentran que la globalización y la apertura a la inversión extranjera directa en el sector de ventas al por menor en México ha tenido un impacto importante sobre el bienestar del hogar promedio. Principalmente debido a la entrada de Wal-mart al mercado mexicano, el costo de la canasta de consumo del hogar promedio a caído significativamente. Por otra parte, varios estudios han encontrado que la productividad promedio del sector manufacturero crece de manera importante después de una liberalización comercial. Pavcnik  [2002] encuentra que en Chile la liberalización comercial implico un aumento de 19% en la productividad del sector manufacturas, dos tercer partes de la cual se explica por la reasignación de recursos hacia unidades de producción más eficientes.

[2] Los datos son del “Exporter Dynamics Database” del Banco Mundial (ver Fernandes et al. [2015]). Ruhl y Willis (2015) también encuentran estas mismas dos características para el proceso de internacionalización de nuevos exportadores en Colombia.

[3] Una alternativa importante es que las empresas cuenten con acceso limitado al crédito, lo cual sólo permite  financiar una participación limitada en el mercado de exportación. Así, el ajuste gradual que se observa en los datos se daría como consecuencia de la acumulación gradual de activos que mejoran la liquidez y/o acceso a crédito para las empresas. Sin embargo, al igual que Albornoz et al [2012], encuentro evidencia que sugiere que esta fricción no es la única que limita la evolución de los nuevos exportadores, toda vez que la dinámica descrita se puede observar por igual en distintos sectores de actividad económica que varían en el grado que dependen del financiamiento externo para sus actividades.

 

[4] Un exportador primerizo puede experimentar bajas ventas no sólo porque no haya demanda por su producto, sino porque tenga la mala suerte de entrar al mercado de exportación en un año de recesión, por ejemplo. Así, podría no volver a exportar pensando que no hay demanda por su producto, cuando en realidad los malos resultados que observo se podrían deber a la debilidad de la economía en lo que fue su primer año como exportador. Un subsidio temporal podría ayudar a la empresa a sobrevivir suficiente tiempo como para que puede aprender si lo que tuvo fue mala suerte o en realidad no hay demanda por su producto. Con base en el modelo, estimo que el periodo de aprendizaje para las empresas es de entre tres y cuatro años.

[5] Para aproximadamente 80% de los nuevos exportadores mexicanos, los Estados Unidos es el primer mercado foráneo al que exportan.

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El contenido de este artículo, así como las conclusiones que de este se derivan, son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente las del Banco de México.