Buscando Luz al Final del Túnel

Mientras escribo estas líneas, el resultado de la elección presidencial en el Perú todavía está por certificarse, pero los números actuales parecen indicar que Pedro Castillo, el candidato de Perú Libre (PL), juramentará como nuevo presidente a fines de Julio. Esto ha causado mucha incertidumbre en general, y en especial en el plano económico, expresada en una drástica caída de la bolsa de valores y una marcada depreciación del sol.

El peligro de un colapso más agudo de la inversión, fuga de capitales, y ahondamiento de la actual crisis ha llevado a Castillo y algunos de sus allegados a tratar de calmar las aguas mediante varios pronunciamientos, cuyo mensaje central es que no se debe tomar en serio lo que Castillo mismo había dicho hace menos de dos meses. Lo más notable ha venido de Pedro Francke, quien parece surgir como el principal asesor económico de Castillo, y que acaba de declarar a Reuters que Castillo “respetará la economía de mercado”. [1]  Demás está decir que la promesa de Francke entra en abierta contradicción con el plan de gobierno inicial que PL inscribió para estas elecciones, en el que PL propone construir una “economía popular con mercados”. [2] Y también, por supuesto, con declaraciones de Castillo en distintos momentos de su campaña, como el anuncio de que se prohibirían importaciones que compiten con productos peruanos, incluyendo papa, arroz, o trigo.[3]

Castillo y sus simpatizantes parecen estar indignados por el escepticismo de los mercados, lo que les parece una “zancadilla” injustificada, dado que ahora Castillo promete “estabilidad financiera y económica”. [4] Pero las palabras importan, y todos sabemos, o deberíamos saber, que si efectivamente Castillo ha variado sus credos tan fundamentalmente en menos de dos meses, no hay garantía de que, a su vez, sus posiciones de hoy no cambiarán mañana.

Quizás más importante, Castillo no ha anunciado clara y categóricamente que son Francke y otros economistas relativamente moderados los que tomarían las riendas de las decisiones de política económica y financiera de un eventual gobierno suyo. El no haber todavía hecho este anuncio puede haberle dado algún rédito político, manteniendo a votantes que se hubieran desencantado con tal definición. Pero, de ahora en adelante, la incertidumbre sobre quiénes estarán a cargo sólo sirve para reforzar la impresión de que al interior de PL el río todavía está revuelto, y que al final cualquiera de los pescadores puede terminar ganando el poder.

Para que la estabilidad económica y financiera regresen, Castillo no sólo necesita anunciar quiénes serán sus lugartenientes, sino también estrategias creíbles para que ellos lidien con los graves retos que el Perú enfrenta en el corto y mediano plazo. De los varios frentes, me parece que los siguientes tres merecen la más urgente atención, no sólo porque son centrales, sino también porque representan una posibilidad para armar un consenso nacional a su alrededor:

 

  1. Lucha contra la pandemia: La crisis de Covid-19 continúa muy fuertemente en el Perú, y los costos humanos y económicos se mantienen entre los peores del mundo. Cada día mueren por encima de 150 peruanos por esta enfermedad; tratar de controlar estos costos supone que muchos sectores económicos sigan cerrados, con la consecuente pérdida de ingresos y empleos. Por eso, la máxima prioridad del gobierno entrante debe ser la aceleración en la compra y administración de vacunas. Castillo debería anunciar lo más pronto posible una estrategia seria y creíble, rectificando las declaraciones de sus asesores (incluyendo la sugerencia de que “habrá renegociaciones en las vacunas”, independientemente de lo que se haya querido decir con esto), elaborando acciones específicas, y presentando un cronograma de implementación de estas acciones. En esto, la pandemia le abre una oportunidad muy importante que él puede aprovechar convenciendo a actores y organizaciones relevantes, incluyendo a los integrantes del llamado Comando Vacuna, para que se sumen a un esfuerzo común, que podría ayudar a superar las profundas fracturas políticas y sociales que han surgido recientemente.
  2. Independencia del Banco Central: Como he comentado en otras ocasiones, la estabilidad macroeconómica del Perú en las últimas tres décadas ha sido pasmosa, lo que ha significado que, aún ahora, tanto el acceso a los mercados internacionales de crédito como el apoyo de organismos financieros internacionales han sido envidiables, sobre todo en comparación con otros países emergentes. La muestra más clara es que en Noviembre pasado el Perú consiguió un crédito de 4.000 millones de dólares a más de cien años, a una tasa de 3.23 por ciento, a pesar no solo de la pandemia sino de tener tres presidentes en una semana. Hay consenso de que las instituciones de política económica erigidas desde principios de los noventa, y en especial el Banco Central de Reserva, han sido cruciales para esto. Es por eso que en la interesante encuesta que Hugo Ñopo hizo hace un par de semanas entre economistas peruanos, la estabilidad macroeconómica y el rol del BCR surgieron como la parte de la economía que los entrevistados mencionaron que es necesario mantener. (Notablemente, Francke mencionó el sistema de metas de inflación.) [5] Castillo no sólo debería declarar su firme compromiso con la independencia y autonomía del Banco Central, sino desde ya ratificar a Julio Velarde como presidente del BCR, o anunciar quién sucedería a Velarde. Una señal aún más convincente sería renunciar a todo intento de cambiar la Ley Orgánica del Banco Central o incluso la Constitución, al menos en lo que atañe al BCR.
  3. La cuestión minera: Mientras el plan de gobierno de Perú Libre anunciaba la intención de renegociar, expropiar, o nacionalizar los recursos minerales, intimidando así a potenciales inversionistas, el precio del cobre ha estado aumentando rápidamente, habiendo ya regresado a niveles históricamente máximos. Y no sólo eso, los pronósticos indican que el precio aumentaría 50 por ciento más en los próximos cuatro años. [6] Es obvio que aquí hay una coyuntura muy favorable para el Perú, que se desperdiciará si no hay una estrategia adecuada. Castillo y sus asesores deberían proponer nuevas ideas para incentivar la inversión y destrabar proyectos paralizados, teniendo en cuenta las demandas sociales de las poblaciones afectadas, y la sostenibilidad ambiental. Enfatizo lo de “nuevas” ideas: no es necesario decir que la receta vieja de recurrir a algún tipo de expropiación (que es básicamente lo que Castillo y, también, Francke han ofrecido hasta ahora) no va a ayudar a atraer inversión. Ni, por otro lado, parece ser tan gran idea. Como ya se ha señalado, las regiones y municipios ya reciben cantidades grandes de dinero por canon y regalías mineras que no están utilizando. En el período 2011-2020, el estimado es de 40 mil millones de soles, de los cuales el 39 por ciento no se ha estado utilizando.[7] Por esto, si Perú Libre insistiese en renegociar con las compañías mineras, a sabiendas del costo que esto tendría en términos de inversión futura, por lo menos deberían detallar cómo se van a usar los fondos así recaudados, y qué mecanismos se van a crear para que esos fondos no vayan simplemente a aumentar la cuenta de recursos no utilizados – o a disiparse por corrupción. Mejor aún, Castillo podría aprovechar la coyuntura para propiciar un debate nacional sobre cómo utilizar los recursos provenientes de la minería, y del auge de los precios, de una manera más eficaz y equitativa, que ayude a satisfacer las demandas de toda la población, al mismo tiempo asegurando la protección ambiental. (Esto probablemente requeriría reformular o reemplazar el sistema actual de canon y regalías. Una alternativa atractiva, sugerida ya por varios incluyéndome, sería la reorientación de recursos hacia un fondo soberano para generaciones futuras, al estilo noruego.)

 

 

Esta es una agenda inmediata y mínima. Las expectativas y demandas pueden parecer injustas por lo exigente, pero es el momento que el Perú vive. El próximo presidente, probablemente Castillo, tendrá que aceptar el reto, recordando el famoso consejo de Colin Powell a George W. Bush al confirmar la intención de éste de invadir Irak: ‘You are going to be the proud owner of 25 million people. You will own all their hopes, aspirations, and problems. You’ll own it all.’ 33 millones, en este caso.

 

[1] https://www.reuters.com/article/elecciones-peru-castillo-economia-idARL5N2NR5AT

[2] Para un resumen, véase https://gestion.pe/blog/herejias-economicas/2021/04/peru-libre-plan-de-gobierno-en-lo-economico-y-social-en-tiempos-de-pandemia.html/

[3] https://elcomercio.pe/elecciones-2021/pedro-castillo-insiste-en-prohibir-las-importaciones-noticia/

[4] https://larepublica.pe/elecciones/2021/06/09/elecciones-2021-castillo-haremos-un-gobierno-con-estabilidad-financiera-y-economica-pltc/

[5] https://focoeconomico.org/2021/05/28/que-cambiar-y-que-mantener-25-economistas-peruanos-responden/

[6] https://www.economist.com/finance-and-economics/2021/05/08/the-broader-lesson-from-booming-copper-prices?fbclid=IwAR1z3BaPC5_GlIk_lu05g0iEmXRr0QLl9SpGBrM4gM13rDLtRT3KOcvkTkI

[7] https://andina.pe/agencia/noticia-regiones-y-municipios-recibieron-s-40000-millones-canon-y-regalias-mineras-844917.aspx